MANUEL ASCENSIO SEGURA 

Nació en Lima, en 1805. Manuel A. Segura era hijo de un militar del ejército español, de familias avencidadas en Huancavelica. Ingresó al ejército realista, como cadete, en 1824, cuando ya terminaba el Virreynato. Siguió en la milicia hasta 1841, luego con el grado de Sargento Mayor dejó el ejército para ser funcionario del Ministerio de Hacienda. Ese mismo año fundó La Bolsa , diario en que publicó gran número de artículos costumbristas y letrillas del momento. Fue Secretario de la Prefectura de Piura en 1849 y, cesante en la administración, fue electo Diputado por Loreto en 1860. Mayormente no tuvo, sin embargo, actividad política, y todo su empeño estuvo en su obra literaria. Después de fundar el semanario satírico "El Moscón", trabaja en sus comedias y en sus escritos patrocina a la nueva generación romántica. Después de concitar la atención de los intelectuales y recibir el cariño del público, murió en 1871.

OBRAS:

Su producción literaria podría agruparse en dos rubros: la poesía festiva, mayormente circunstancial o periodística; y la comedia, que representa el principal filón de su obra. A través de ella expone el mundo de la clase media, sus ambiciones y frustraciones, usando un lenguaje popular y en un ambiente criollo.


Dramas históricos:

"ÑA CATITA" (Argumento)

  Esta comedia muestra a una familia de clase media en donde la madre, doña Rufina, quiere casar a su hija Juliana con un vejete platudo, don Alejo, pese a la oposición de la propia aludida y del padre, don Jesús, que, sin embargo, tiene que sufrir a una cónyuge impulsiva y mandona cegada por la ambición del marido adinerado. Mientras tanto, Juliana, joven bonita y alegre como unas castañuelas, desea casarse con un joven como ella, don Manuel, que tiene el respaldo del futuro suegro. En esta trama interviene Ña Catita, vieja criolla, zurcidora de voluntades al mejor postor, y que en este caso no se hace realidad su donjuanesca intervención, porque choca con la tremenda decisión de Juliana de casarse con quien mejor se avenía. Por otra parte don Alejo es un tipo don juanesco, que antes de lograr su nueva conquista, por capricho de doña Rufina, es descubierto por don Juan, viejo amigo de la familia, quien porta una misiva, que involuntariamente desbarata las pretensiones del vejete. La misiva viene del Cuzco; es de la esposa que ha dejado olvidada tan lejos. Enterada, Rufina desfallece de espanto y de vergüenza al verse engañada en tal forma por don Alejo, arroja a Ña Catita, entrometida y perversa que influyó para favorecer al viejo verde. Mientras, llega la felicidad para Juliana y Manuel quienes pueden contraer enlace con la venia de Jesus y de doña Rufina, que reconoce su error.